Skip to main content

Reproducimos aquí un artículo sobre la cuestión social de nuestro país en el marco de la bio-crisis actual, que nos envía Guillermo Pérez Sosto, Coordinador de la Cátedra Unesco sobre las manifestaciones de la cuestión social del Instituto Torcuato Di Tella.

Desarrolla, cruzando  tipología constructiva y teoría social,  hipótesis de escenarios durante la bio-crisis y las diversas formas de incertidumbre en el punto de salida de la misma.

Como se podrá observar, en los indicadores de la cuestión social, con datos provisorios del II trimestre, que también acompaña, nos ha tocado un escenario  doloroso.

Pérez Sosto señala "Las sociedades periféricas con crisis cíclicas y un menor grado de desarrollo relativo terminarán pagando un alto precio por haber elegido -fruto de la codicia y la incapacidad para aprender de la historia por parte de su clase dirigente- el camino de la institucionalización de la precariedad como política.  De esta manera, el proceso social quedaría librado a su propia inercia, en una especie de anarquía flotante. Una desintegración social en cámara lenta y con final abierto que ameritaría un cambio en las estructuras o una salida del sistema. Por un tiempo difícil de determinar aún, estas sociedades se tornarán más precarias, más anómicas, más violentas"

"Comenzamos a pagar la primera cuota trimestral del "alto precio" -prosigue Pérez Sosto- por haber elegido el trabajo precario como forma de equilibrar la relación entre economía y sociedad, dado que, como se verá en la página 13 de "Indicadores" la pobreza en el II trimestre alcanzó un 47.2% de la población y la vulnerabilidad un 68.2%. Para el mismo período, en el conurbano bonaerense, la pobreza fue del 55.0% y la vulnerabilidad por ingresos la calculamos alrededor de 75.0%. Por otro lado, como bien se sabe, la desocupación alcanzó el 13.1%, pero han desaparecido del mercado de trabajo 1.872.000 asalariados no registrados, despedidos de sus empleos precarios y obligados a permanecer en sus hogares, sin ningún tipo de protección social, con una pequeña ayuda  del Estado, pero con la tarjeta "sube" desactivada por no ser trabajadores esenciales. Estos trabajadores han pasado en términos sociológicos de una "integración descalificante" en la sociedad a una "desafiliación" casi absoluta de la misma, con las posibles rupturas sucesivas o simultáneas de los vínculos sociales, que el proceso vivenciado implica. En cuanto estos trabajadores puedan retomar la búsqueda de empleo la tasa de desocupación treparía según nuestros cálculos a cerca de un 27.8%".

Descargar en pdf La “Bio-crisis”: una amenaza para equilibrios precarios

 

Descargar en pdf Indicadores de la cuestión social

Descargar en pdf Situación del mercado de trabajo II trimestre 2020