Skip to main content

Arturo Jauretche nació en Lincoln casi con el siglo, el 13 de noviembre de 1901. Era el mayor de diez hermanos de una familia de trabajadores. Su mamá era maestra y su papá un empleado. Su vida política comenzó en el conservadurismo de la provincia de Buenos Aires y ya a los 18 años se destacaba por su militancia, y no faltaban los pronósticos de caudillo que fallaron porque el mundo y el país se filtraron por esa piel sensible.

Poco después comenzaría su militancia en la Unión Cívica Radical en el sector yrigoyenista, llamado personalista por la derecha partidaria dirigida por el “patricio” Marcelo Torcuato de Alvear. Cuando se produce el golpe cívico militar de 1930 y comienza la “Década Infame” de la mano de los generales José Félix Uriburu y Agustín P. Justo, don Arturo y otros valientes se alzarán en armas contra ese cóctel mortal entre lo más rancio de la oligarquía ganadera, la ultraderecha y el llamado injustamente “liberalismo” argentino con sus diarios, su Corte Suprema de Justicia, su Sociedad Rural y el respeto aspiracional de un sector importante de la clase media.

Participó en el alzamiento armado encabezado por el general Gregorio Pomar junto con militantes yrigoyenistas el 28 de diciembre de 1933. La traición permitió al régimen fraudulento en el poder desarticular rápidamente la insurrección y don Arturo y sus compañeros fueron a parar a la cárcel.  Desde la prisión, donde conocería a otros rebeldes con los que formaría en poco tiempo el grupo FORJA, tendría oportunidad de escribir un largo poema dedicado a la rebelión que se publicaría con un prólogo de Jorge Luis Borges, bajo el título “Paso de los Libres”.

Al producirse el golpe del 4 de junio de 1943, muchos de los integrantes de FORJA, entre ellos Jauretche, vieron con simpatía al nuevo gobierno y en particular a aquel Coronel que asomaba con su impronta innovadora y cercana al movimiento obrero. Jauretche fue uno de los que advirtió a Perón que se alejara de esas ideas fascistoides de algunos de sus compañeros del gobierno que llegaron a prohibir el lunfardo en los tangos en defensa de la hispanidad y el latinismo. Ya con Perón electo democráticamente se incorporaría a la gestión pública en la presidencia del Banco de la Provincia de Buenos Aires, donde realizó una notable gestión a favor de los pequeños y medianos productores rurales y urbanos.

Apenas dos años después de producido el golpe del 55 y desde la clandestinidad, escribía: “La caída del programa nacional que nos había unificado en 1945 contra la oligarquía y el colonialismo, a hombres procedentes de todos los sectores y clases del país. La caída de la SOBERANÍA POLÍTICA, la JUSTICIA SOCIAL y la LIBERACIÓN NACIONAL. La vuelta a la sumisión internacional, al coloniaje económico y a la miseria popular”.

Don Arturo fue un duro crítico de la política económica regresiva y entreguista de la Libertadora y su Plan Prebisch al que le dedicó un recordado ensayo.

Murió el día de la patria de 1974, unos días antes que Perón, dejándonos su ejemplo de vida y obra. Aquí algunos de sus pensamientos.

Fuente: El Hitoriador