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Estamos ante los tradicionales y siempre esperanzados momentos de los últimos días del año.

Llegamos a éste, 2020, con la esperanza de superar un desastre económico y social. Brutal el Covid19 nos colocó en una situación impensada y trágica que aún no está superada.

Es desde esta realidad que, con convicción humana, tenemos que renovar la Esperanza para nosotros y los nuestros, para todas y todos.

Nuestro reciente Congreso Nacional ha resaltado que la Solidaridad es el camino para llegar a nuestros objetivos.

No se trata de una declamación, se trata de una necesidad imperiosa. De un requisito de supervivencia para todos, cada una, cada uno.

Esa solidaridad es imprescindible, por ejemplo, para que unidos y organizados superemos los importantes cambios en la organización del trabajo que ha acelerado la pandemia y el necesario distanciamiento social.

Comienza por cada lugar de trabajo. Por tener en cuenta a los que entre nosotros están en la situación más débil. Por caso aquellos que están todos los días poniendo su esfuerzo sin el que los bancos no podrían abrir y no tienen el salario que les corresponde como bancarios. En todas las áreas, desde las sacrificadas tareas de limpieza, vigilancia, mantenimiento, hasta operadores, analistas y programadores.

Prosigue por nuestras familias, cuando hay una necesidad. También por tener presentes a los sectores que están en situación más precaria, los jubilados o titulares de asignaciones sociales que atendemos.

Decimos que el futuro es ahora. Es cierto. El nuestro depende de la capacidad que tengamos para hacer valer nuestros derechos, pero también la de unirnos y organizarnos con quienes demandan nuestra solidaridad, en razón de nuestra misma esperanza: vida digna.

No podemos ignorar que nos enfrentamos con la mezquindad y el egoísmo de quienes quieren seguir por el camino de las rentas exorbitantes a costa del esfuerzo de la mayoría. Lo demuestran todos los días. Lo vemos en los precios que pagamos, en las conductas especulativas, en sus condicionamientos que no son sólo al gobierno, sino a todos los argentinos.

Pero, si en 2021 hacemos de la solidaridad nuestro compromiso y nuestra convocatoria, la esperanza crecerá para comenzar a ser realidad, como muchas veces sucedió en la historia.

Con nuestro más afectuoso saludo y mejores deseos a cada Bancaria y cada Bancario.

Buenos Aires, 21 de diciembre de 2020

SECRETARIADO GENERAL NACIONAL DE LA ASOCIACIÓN BANCARIA

2021