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Abogado de profesión, militante de la causa obrera, Alfredo Palacios  fue el primer diputado socialista de América. Se incorporó al partido  creado por Juan B. Justo en 1896. En 1902 fue electo para la legislatura de Buenos Aires y dos años después triunfó en las elecciones para diputados nacionales del 13 de marzo de 1904 por la circunscripción uninominal de La Boca.  Fue autor de gran parte de la legislación laboral argentina y del libro El Nuevo Derecho.

El domingo 13 de marzo de 1904 se respiraban renovados aires electorales en todo el radio metropolitano de Buenos Aires, pero eran especialmente álgidos en el barrio de La Boca, ámbito geográfico de la 4ª circunscripción electoral, proletaria e inmigrante, masivamente de origen italiano.

Un joven abogado “defensor de pobres” se postula como candidato a diputado por el Partido Socialista Argentino. Esa noche, hay fiesta en los conventillos y en las calles de La Boca. Se canta el “Himno de los trabajadores”. Se festeja que un representante de los suyos va a ocupar un lugar en el Congreso. Su nombre es Alfredo Palacios, y su consagración  adquirirá relieve continental.

Su inquietud por los desposeídos, los huérfanos y las mujeres, que va a desarrollar a lo largo de una dilatada y prolífica tarea legislativa, le viene de cuna. Nacido en 1879, es hijo de Aurelio Palacios, distinguido abogado y ajetreado político, y la oriental Ana Ramón.

También incursiona en el periodismo. Escribe para El diarito, un vespertino que basa su éxito en el precio de tapa de dos centavos, justo el vuelto de la moneda de diez para pagar el tranvía. De ahí, el futuro abogado saca los ingresos necesarios para afrontar sus gastos de estudiante de la Facultad de Derecho.

Su tesis doctoral, presentada en la alborada del siglo XX, se titula “La miseria. Estudio administrativo-legal”. Previsiblemente, cuestiona la propiedad privada de los medios de producción, despotrica contra las sociedades de beneficencia y plantea, como novedad, las causas de las enfermedades de origen laboral.

Sus inquietudes y desvelos tienen plena vigencia: la explotación del trabajo de mujeres y niños, la función social de la universidad, la unidad latinoamericana, la intervención económica del Estado, el salario mínimo vital y móvil ajustable por inflación. Su último proyecto proponía la prohibición de desalojos de villas de emergencia.

Alfredo Palacios fallece el 20 de abril de 1965 pero quedó en la historia.

 

Fuente: Caras y Caretas