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UNA VEZ MÁS LOS BANCARIOS DIMOS LA CARA POR LAS LIMITACIONES DEL SISTEMA FINANCIERO

El 3 de marzo, con la aparición del primer contagio generado por el Covid-19, nuestro país entró en emergencia sanitaria, la que se extendió por Decreto de la Presidencia de la Nación el 12 de marzo. Ante ello nuestra obligación inexcusable es representar a los trabajadores bancarios en la aplicación de todas y cada una de las disposiciones que hacen a la preservación de su salud, coherentemente con nuestra posición de preservar la salud de todos y cada uno de los habitantes de nuestro país, mientras los bancarios contribuimos al sostenimiento de un servicio imprescindible.

Lo que sucedió desde ese momento, pandemia imprevista, vino a demostrar las limitaciones de este sistema financiero a pesar de las fabulosas rentas obtenidas, que incluyen el rédito de tasas de interés y comisiones, a veces desproporcionadas, por préstamos y otros servicios que les cobran los bancos y otras entidades crediticias “con código de descuento” a los jubilados.

Es que el sistema al no funcionar como un servicio público para toda la población, tiene una distribución física centrada en objetivos comerciales, una distribución de los medios de pago insuficiente, con una baja y cara bancarización de la población. Esto afecta la resolución de los más de 14 millones de operaciones mensuales que, incluyendo a la AUH y regímenes provinciales, involucran los pagos de la seguridad social, a los que ahora se han sumado los cerca de 9 millones o más de pagos cada vez que se otorga el auxilio del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) dispuesto por el Gobierno Nacional.

En el caso de la seguridad social, desde la última década del siglo pasado, muchos bancos consideraron que el de los jubilados no era un segmento que fuera funcional a esos objetivos comerciales; entonces la ANSES comenzó a tercerizar los pagos de la seguridad social concentrándolas en las entidades públicas y en algunas privadas que consideraron que era rentable hacerlo. Éstas no se equivocaron. Es más, durante el quebranto económico financiero de 2001, al tener un ingreso fijo asegurado por el Estado, se demostró que el riesgo de prestarles a los trabajadores jubilados era el más bajo, un “negocio seguro”.

Ahora esa concentración de los pagos que no abarca a todo el sistema, como reiteradamente durante lustros hemos señalado a las autoridades de la ANSeS a partir de esa crisis de principios de siglo, supone más cuando se da más de un pago por beneficiario en el mes -particularmente en diciembre-, situaciones conflictivas, protestas, largas colas e incidentes. No sólo por parte de los jubilados sino también de los bancarios que afrontan con planteles a veces insuficientes la carga laboral de atenderlos dignamente. Esto a pesar de cajeros automáticos, cajas de pago rápido y digitalización, que como es sabido tienen rechazo de gran parte de los usuarios.

No fue una excepción el fin de año último donde se sumó un bono compensatorio de los ingresos deteriorados por el alza de precios, del que no deberían, por disposición del Gobierno, haber descontado cuotas de préstamos otorgados a los beneficiarios, lo que provocó no pocos incidentes. De las limitaciones  y abusos del sistema una vez más, dimos entonces cuenta a las autoridades de la ANSeS y del Banco Central.

La realidad hoy es que millones de personas tienen en esta emergencia la necesidad de contar con efectivo para realizar sus compras, imprescindibles para subsistir, muchas veces en comercios de cercanía que no tienen las condiciones para realizar transacciones con tarjetas de débito o “monederos electrónicos”. Y aún hoy, al cierre de este artículo, muchos trabajadores si pretenden cobrar en efectivo todo su salario en un cajero automático no pueden hacerlo. En esta situación dan la cara las trabajadoras y los trabajadores bancarios.

Desde un primer momento la Asociación Bancaria trató de lograr y unificar medidas preventivas suficientes del contagio en la actividad, no sólo en beneficio de los bancarios sino también de los propios usuarios. Solicitó entonces al Banco Central la constitución de una Comisión de Seguimiento de las medidas a implementar en el sistema financiero para garantizar el cumplimiento del aislamiento y distanciamiento social obligatorio, a la par que se realizó gestiones ante las autoridades de la ANSeS para adoptar medidas que garantizaran la realización ordenada de los pagos de la seguridad social para evitar aglomeraciones que potenciaran las posibilidades de contagio, teniendo en cuenta que los jubilados y pensionados integran el grupo más expuesto a la mortalidad originada en la pandemia.

La comisión de seguimiento tuvo una primera reunión el 16 de marzo, presidida por el titular del Banco Central, Lic. Miguel Pesce, de la que participaron representantes de la Asociación Bancaria y las cámaras empresarias ADEBA, ABE, ABA y ABAPPRA. Nuestra posición estuvo claramente documentada en una presentación efectuada el 18 de marzo, donde con claridad se expuso la necesidad de redistribuir la carga laboral que supone la realización de los pagos de la Seguridad Social, incrementados por las correctas asignaciones de emergencia dispuestas por el Gobierno Nacional. Permanentemente, por nuestra parte, se solicitó que los pagos de esos beneficios, que la ANSeS terceriza, en primer lugar los de las asignaciones de emergencia, se desarrollaran en todas las casas bancarias de acuerdo con su capacidad edilicia y operativa con el objetivo de evitar aglomeraciones.

El 24 de marzo en una situación extremadamente difícil, el Banco Central y el Gobierno determinó retomar nuevas tareas para mantener la cadena de pagos, pues si la misma se rompiera sería una catástrofe para todos los argentinos. Los bancarios cumplimos con las obligaciones derivadas, e insistimos en la necesidad de medidas de prevención, algunas adoptadas por el Banco Central, como los buzones para depósitos de grandes numerarios, que no siempre se respetaron.

NO SE TOMARON LAS MEDIDAS NECESARIAS

El 1° de abril la Asociación Bancaria, advirtiendo que no se tomaban las medidas necesarias para garantizar que los pagos habituales y extraordinarios de la Seguridad Social se realizaran de manera ordenada cumpliendo las pautas del distanciamiento social, se dirigió una vez más al Director de la ANSES Lic. Alejandro Vanoli, Presidente del Banco Central, Lic. Miguel Pesce, y al Ministro del Trabajo y Seguridad Social Dr. Claudio Moroni, para documentar nuevamente  nuestra  posición.  En ella Sergio Palazzo señalaba que el pago de las asignaciones por la cuarentena, el IFE, debía distribuirse desde ya en todas las sucursales existentes de todas las entidades, y aclaraba “Por otra parte, con relación a los beneficios previsionales y de la seguridad social se debería, en un futuro inmediato, conforme a mi criterio, adoptar la misma medida”. Es decir distribuir su pago en todas las casas bancarias sin excepción.

QUE QUEDE CLARO

El viernes 3 de abril, las pésimas decisiones adoptadas por las autoridades y los bancos se manifestaron brutalmente para las personas que acudieron a cobrar y para los trabajadores bancarios que los atendían. Pasó lo que advertimos a consecuencia de la resolución de concentrar en un solo día los pagos a 3 millones de personas necesitadas: largas colas y grandes agolpamientos de personas en situación de riesgo frente a las sucursales bancarias, precisamente lo que desde un primer momento la autoridades sanitarias señalaron que había que evitar.

Contemporáneamente veníamos asistiendo a una verdadera cacería mediática sobre los bancarios y nuestro sindicato, pretendiendo que éramos obstáculo para la apertura plena del sistema financiero, como parte de la ofensiva de grandes sectores empresarios contra el imprescindible aislamiento obligatorio. Se llegó al límite de hostilidades impensadas para indisponer a la sociedad, y particularmente a los jubilados, contra los trabajadores y contra nuestra organización.

La excusa perfecta que buscaban para tal fin y encontrar un chivo expiatorio fue el conglomerado de gente apiñada en la puerta de las sucursales, dando por tierra el esfuerzo de una cuarentena ejemplarmente cumplida por la sociedad.

Se dijo que los bancarios habíamos presionado para no ser actividad esencial, cuando siempre sostuvimos que es un servicio público. Se dijo que no queríamos trabajar. Se dijo que las colas en las casas de los bancos era nuestra responsabilidad. El mismo 3 el Banco Central tomó la decisión de que se trabajara los días sábado 4 y domingo 5. La afluencia real de jubilados a las sucursales no justificó esa medida.

Señalamos entonces:

El gremio bancario siempre fue solidario con los jubilados. Por ejemplo, fue uno de los sindicatos que encabezó y puso el cuerpo cuando en 2017 a los jubilados les arrebataban sus derechos, mientras que muchas de las voces convertidas hoy en sus supuestos defensores guardaron un silencio atronador.

No somos los bancarios los que hemos determinado la concentración del pago a tres millones de personas el viernes 3 de abril, sin tener en cuenta, además, el derecho a cobrar de miles de jubilados que no lo habían hecho de acuerdo al cronograma de la seguridad social.

La responsabilidad de la apertura de los bancos no es responsabilidad ni de este sindicato ni de sus trabajadores. Las consecuencias de dicha apertura eran y son materia de estudio sanitario en el marco de la política de aislamiento y en el contexto de los problemas que tiene que analizar el Poder Ejecutivo.

Los bancarios no somos los dueños de los bancos para determinar en qué condiciones se atiende a los jubilados. Eso es responsabilidad de los banqueros, no de los trabajadores. Pero también nos quisieron hacer responsables de eso. Es más fácil hablar de los trabajadores que enfrentarse con las grandes cuentas de publicidad de los bancos.

CON FERNANDA RAVERTA

Luego de esos incidentes ha habido modificaciones y alivios parciales en la distribución diaria de los pagos que demanda la emergencia, incluyendo al Correo. Pero cabe aclarar que aún no se alcanzaron las condiciones para hacerlo ordenadamente. Este fue el tema principal de la reunión que ha mantenido nuestro Secretario General y  la Lic. Fernanda Raverta, nueva titular de la ANSeS, recientemente designada.

LA SALUD DE LOS BANCARIOS

Ha de decirse, en primer lugar, que la protección de la salud en los lugares de trabajo es un tema que ocupa permanentemente a nuestro Sindicato. Por el acuerdo paritario suscripto en 2013, homologado por el Ministerio de Trabajo de la Nación, deberían estar funcionando los Comités Mixtos de Higiene y Seguridad en todos los bancos y en todo el país. Como es lógico, a partir de que se decidió la emergencia sanitaria, comenzamos las gestiones para que se adoptara un protocolo común para la actividad.

Debemos decir que aún, y a pesar de las recomendaciones explícitas del Banco Central, ese protocolo común no ha sido acordado, y las comisiones mixtas en general no se han integrado, incluso a pesar de que provincias como las de Santa Fe y Buenos Aires, establecen la obligatoriedad de su constitución.

Estos hechos han sido denunciados ante el Ministerio de Trabajo de la Nación, y también ante el de la Provincia de Buenos Aires, que involucra al Gran Buenos Aires que integra, junto con la Ciudad Autónoma, la denominado Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). En esta provincia y en Santa Fe se han hecho inspecciones donde no se han presentado los protocolos que piden las disposiciones vigentes.

Hubo, sin embargo, significativos logros en el cumplimiento de la cuarentena y en la progresiva mejora de las medidas que, debido a nuestro accionar, debieron adoptar los bancos.

Nuestra posición, referida a una emergencia sanitaria que previsiblemente se prolongará más allá del presente año y con el objetivo de condiciones laborales que permitan el funcionamiento pleno del sistema financiero, fue ratificada el 6 de abril en una presentación a las autoridades y a las cámaras empresarias.

Señalaba ya que el Decreto 297/20 contempla en su Art. 6: “Quedan exceptuadas del cumplimiento del “aislamiento social, preventivo y obligatorio” y de la prohibición de circular, las personas afectadas a las actividades y servicios declarados esenciales en la emergencia, según se detalla a continuación (Art. 24) “…Casa de Moneda, servicios de cajeros automáticos, transporte de caudales y todas aquellas actividades que el Banco Central de la República Argentina disponga imprescindibles para garantizar el funcionamiento del sistema de pagos».

El Banco Central es, pues, la autoridad de aplicación, y viene manteniendo una dinámica de constantes cambios, modificaciones horarias de atención, que involucran a decenas de miles de bancarias y bancarios. Por lo mismo es ineludible la existencia de un único Protocolo para toda la actividad y ese 6 de abril presentamos nuestra propuesta. La volvimos a reiterar el 21 de abril a raíz de sendas audiencias, realizadas en la modalidad teleconferencia, que tuvieron lugar a nuestra solicitud ante los Ministerios de Trabajo de la Nación. Fue presidida por el Secretario de Trabajo, Dr. Marcelo Bellotti y por  la Provincia de Buenos Aires la encabezó su titular Lic. Mara Ruiz Malec. La representación de la Asociación Bancaria, fue presidida por su Secretario General, Sergio Palazzo; los Secretarios Nacionales de Acción Gremial, Gustavo Díaz; el de Seccionales, José Giorgetti; de Prensa, Eduardo Berrozpe y la Secretaria General de la Seccional Buenos Aires, Alejandra Estoup.

Las cámaras empresarias no dieron aún una respuesta que contemple integralmente nuestro planteo. Sí acercaron posiciones algunas entidades bancarias públicas y privadas. No todas. Nuestra posición considera, junto a la constitución de los comités mixtos, obligatorio:

  • En todos los casos, entre todos los trabajadores que se desempeñan en los bancos, incluso en su caso, el personal de fuerzas de seguridad, entre el público, entre los trabajadores y el público, entre los puestos de trabajo, dentro de las entidades, en todas sus áreas, aunque no sean de atención al usuario, inexcusablemente, respetar la distancia interpersonal de 2 metros.
  • Los bancos deben garantizar la permanente limpieza húmeda, la desinfección indicada, la debida aireación de todos los ambientes de trabajo y atención al público de todas las superficies y dispositivos de trabajo, esto incluye cajeros automáticos y toda otra instalación donde operan las personas, trabajadores o empleados.
  • Se debe asegurar a los trabajadores la posibilidad permanente de higienizarse de acuerdo a las indicaciones de la autoridad pública así como todos los elementos de protección e higiene personal indicados por las disposiciones vigentes.
  • Hemos requerido a las autoridades que dispongan la colocación de separadores, mamparas, de materiales consistentes, para garantizar la correcta preservación de nuestros compañeros y de los usuarios. Algunas entidades ya lo están haciendo.
  • Ningún lugar de trabajo o atención puede exceptuarse de estas medidas. Se deberá cumplimentar asimismo con la debida información y capacitación de todos los trabajadores, reconocidos como bancarios o no, que se desempeñan en los bancos.
  • Todas las excepciones por edad, situación de enfermedad u obligaciones familiares están vigentes.
  • Las tareas deben realizarse con el personal estrictamente suficiente para realizar las operaciones, para respetar los criterios de la cuarentena vigente, evitando la circulación innecesaria de personas.

COMITÉ PROVINCIAL DE SALUD, HIGIENE Y SEGURIDAD

Así las cosas, el 28 de abril se estableció la constitución en una audiencia  -en teleconferencia convocada por la cartera laboral bonaerense-, del COMITÉ PROVINCIAL MIXTO DE SALUD, HIGIENE y SEGURIDAD en la actividad bancaria. Significativamente se lo hizo en el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo establecido por la OIT.

Éste es un importante paso adelante para el establecimiento de los Comités Mixtos por Banco de acuerdo a lo establecido en los acuerdos paritarios para la actividad, que los bancos hace años rehúyen y urge ante la crisis generada por el COVID-19.

En la audiencia participaron representantes de las Cámaras ADEBA, ABA, ABE y ABAPPRA. Estas entidades no presentaron una propuesta de protocolo, en tanto la Asociación Bancaria lo hizo la semana anterior. Ante la exhortación del Ministerio se comprometieron a hacerlo en 48 hs, se demoraron en ello y siendo su respuesta no concordante en todos sus términos con lo que solicitamos, y se compadece con la posición enunciada por el Banco Central, debe pronunciarse el Ministerio de Trabajo provincial.

Como sabemos el principio general para garantizar el éxito de las medidas sanitarias es cuidarse para cuidar a todas las personas. Cuidarnos para cuidar. Es responsabilidad de todas y de todos, en primer lugar del empleador. Es obvio que el sector empresario medra con nuestra salud y situación.