Un día como hoy, en 1963, Arturo Illia ganó la elección presidencial con casi 2,5 millones de votos, alrededor del 32 por ciento. En una Argentina signada por la proscripción del peronismo, el 7 de julio de 1963 las urnas le dieron el triunfo al candidato de la Unión Cívica Radical del Pueblo (UCRP). En unas elecciones que transcurrieron entre el frío invernal y una coyuntura difícil, el voto en blanco fue la estrella de la jornada.
El país venía de transitar años de convulsión institucional. Tras el derrocamiento de Juan Domingo Perón, en 1955, la Revolución Libertadora destruyó el sistema democrático, ejerció una férrea censura sobre los medios y persiguió duramente a los partidarios del gobierno depuesto.
Illia asumió entonces en un marco de legitimidad frágil, sin respaldo militar, sin mayoría parlamentaria y con los sectores de poder económico mirándolo con desdén. A pesar del contexto sumamente adverso, la administración de Illia derogó los contratos petroleros firmados por Frondizi, considerados lesivos al interés nacional, promovió la ley del salario mínimo, fomentó la educación pública y aumentó significativamente el presupuesto para salud.
Con una economía basada en el fortalecimiento del mercado interno y el rol central del Estado, el presidente radical buscó conciliar desarrollo con justicia social. Pero su parsimonia provinciana y su férreo apego a la legalidad no fueron compatibles con los tiempos que corrían.
La prensa hegemónica lo ridiculizaba, los sectores conservadores lo acusaban de lentitud y falta de decisión. Y los militares, que veían en él un obstáculo para sus propios planes de control, comenzaron a socavar su gobierno.
El 28 de junio de 1966, el general Juan Carlos Onganía, irrumpió en la Casa Rosada con un golpe cívico-militar inició una nueva etapa autoritaria: la autodenominada Revolución Argentina.
Fuente: DiarioAR













