En el día de hoy, la Asociación Bancaria participó de la movilización al Ministerio de Economía convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT), junto a las dos CTA y la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP). La jornada tuvo como eje el rechazo al creciente endeudamiento de las familias argentinas, un fenómeno dramático que afecta a casi seis millones de argentinos y argentinas y que lejos de ser un problema individual, es una consecuencia directa de las políticas económicas implementadas por el Gobierno Nacional.
Integrantes del Secretariado Nacional, del Secretariado de la Seccional Buenos Aires, Comisiones Gremiales Internas y trabajadoras y trabajadores bancarios, acompañaron la convocatoria y volvieron a expresar la necesidad de construir una respuesta colectiva frente a una realidad que golpea cada vez con mayor fuerza a los hogares argentinos.
La movilización puso en el centro una problemática que dejó de ser exclusivamente económica para convertirse en un grave problema social: millones de familias recurren al crédito y al endeudamiento para poder afrontar gastos esenciales como alimentos, alquileres, servicios y medicamentos. Las altas tasas de interés de bancos, los niveles usurarios de billeteras virtuales, como así también prestamistas por fuera del mercado formal, profundizan una situación en la que el crédito ya no funciona como una herramienta para acceder a bienes o impulsar proyectos, sino como un mecanismo para llegar a fin de mes.
Esta realidad se encuentra directamente vinculada con la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, la destrucción de puestos de trabajo y el cierre de empresas. El deterioro de los ingresos y del empleo formal impacta sobre el conjunto de la sociedad y afecta también a quienes trabajan por fuera de la economía registrada, profundizando las desigualdades y deteriorando las condiciones de vida.
La jornada volvió a poner de manifiesto la importancia de la unidad del movimiento obrero y de las organizaciones sociales para enfrentar las consecuencias de un modelo económico que prioriza el ajuste y la concentración de la riqueza por sobre las necesidades de las mayorías. En este sentido, las centrales sindicales ratificaron la continuidad del plan de acción y de las distintas iniciativas destinadas a visibilizar los efectos de estas políticas sobre trabajadores, jubilados, familias y sectores productivos.





























