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Por Gabriel Sánchez Sorondo

El «Himno Nacional», «Aurora», el «Himno a San Martín» y la «Marcha Peronista» suenan por primera vez en las voces y en las manos de casi veinte intérpretes contemporáneos convocados durante la pandemia. Porque, como dice Santiago González Casares -el artífice de esta movida-, «esta música y estas letras nos definen en cuanto historia pero también nos proyectan al futuro».

Charly García abrió, en su momento, una puerta clave al grabar su versión de nuestro Himno Nacional. Exorcizó entonces el halo que vinculaba excluyentemente –fruto de largas noches dictatoriales– a la música patria con lo castrense, lo escolar.

Décadas antes, ya Billy Bond (vociferador original del legendario “¡Rompan todo!” que hoy titula la serie en Netflix sobre rock latinoamericano) había inmortalizado la Marcha de San Lorenzo en tempo de blues. Pero son pocas las experiencias de canciones patrias argentinas reversionadas.

Más rara aun resulta la iniciativa de convocar a músicos de rock, tango y jazz, para grabar aquellos himnos y marchas en un mismo disco. Ese repertorio, ya disponible parcialmente en YouTube, y en Spotify, se llama “Coronados de gloria vivamos”. Tiene un marco épico –la pandemia– y un mentor: el “Negro” Santiago González Casares (filósofo, baterista, milonguero, padre, creador del centro cultural Zaguán Sur) que comparte con Télam el origen y destino de su iniciativa; cruce ambicioso e inspirado, como las gestas que motivaron aquellas, estas, nuestras canciones fundacionales.

“Coronados… –recuerda el Negro– nace en plena oscuridad pandémica pero se remonta a una costumbre previa que teníamos en el Zas (apócope de Zaguán Sur) con Federico Terranova, amigo de toda la vida, cuando algún 25 de mayo o 9 de julio, al terminar de tocar las bandas en el local, nos quedábamos unos pocos y zapábamos, precisamente, himnos, marchas. En medio de la pandemia, una madrugada, se me vinieron esas noches a la mente, al espíritu, al corazón, y lo llamé a Fede. Le dije: “Pongámonos a hacer esto”. La idea inicial era sencillamente grabarse con el teléfono y armarlo así nomás. Y eso es lo que empezó siendo”.

El «Negro» Santiago González Casares, el impulsor de «Coronados de gloria vivamos».


-Pero creció, Santiago, y además grabaron en fechas patrias específicas ¿es así?

-Exacto. El primero que salió fue el 25 de mayo: el Himno Nacional. Era un pequeño fragmento. con el guitarrista Tito Verenzuela de la Bersuit Vergarabat; con Sabino Paz, que es un tremendo contrabajista de jazz, amigazo de toda la vida; y con Julio Coviello, bandoneonista del Tata Cedrón. Julio ya había trabajado con nosotros en el centro cultural haciendo la “Milonga Cañón”. El arreglo lo empezó él; eso se lo mandé por WhatsApp a Tito, que lo tocó arriba, con un auricular, y finalmente grabó Sabino, desde México. El comienzo fue bastante precario, pero muy emotivo.

-Pensando en el orden de fechas patrias lo que seguiría es el 20 de junio…

-Por eso ahí vino «Aurora». Ahí lo llamé a Pedro Montagna, que es el saxofonista de la Rica Lewis, mi banda. Con él ya tuvimos un poco más de medios de producción para mezclar audio y empezamos a ampliar la convocatoria; sumamos a Cecilia Bienati como arregladora (ex Orquesta Típica Villa Urquiza) con quien ya habíamos hecho la Milonga Balvanera en el Zas durante un tiempo.

Así empezamos los arreglos; yo le tiraba la idea y ella fue llevando a buen puerto esta versión tanguera de «Aurora» que está increíblemente cantada por Guille Pesoa, compositor y cantante de Pequeña Orquesta Reincidentes, banda mítica que a su vez, como él, tenía esa impronta del tango presente en gran parte de nuestro rock nacional. Lo cual nos lleva a otros dos grandes músicos: Mauro Luvaro (bandoneón de Los Crayones) y otro gigante como Fede Ghazarossian (Acorazado Potemkin, Los Crayones, Me Darás Mil Hijos) que pisa fuerte tanto en el rock como en el tango. Ese cuarteto completó la formación.

-¡Qué derrotero! Un collar de nombres perla: un músico tras otro, de estilos y orígenes distintos, pero unidos por una raíz bien local.

-Bueno, una de las premisas que nos propusimos para que «Coronados…» fuera amplio, plural, participativo, es que no se repitieran músicos en ningún caso. Fundamentalmente porque la inspiración que hay tras todo esto es la de buscar lo que tenemos en común; lo que –siguiendo la raíz de la palabra– nos mancomuna en la belleza.

Creo que eso es la patria en términos de matria, que involucra esa participación compartida, uniéndonos también en tiempos difíciles. Parte de la belleza que nos dio esta tierra son estas melodías hermosas; «Coronados…» de algún modo pretende re-apropiarla. Lo encaramos como generación, pero pensando a la vez en el trasvasamiento generacional.

-Hablando de generaciones, sabemos que en el marco de «Coronados…» llegaste a un prócer como Alejandro Medina, titular de Manal, el primer trío de blues en español del planeta, nada menos…

-La idea empezó por la música; se acercaba el 9 de julio, y pensé que esa fecha merecía una canción contundente, una marcha ligada a la liberación de la patria, en sintonía con el 9 de Julio de 1816, pero también con la histórica declaración de independencia económica de Perón, en la misma fecha del año 1947. Entonces ¿Qué mejor para honrar el aniversario que la «Marcha Peronista»?

Pero eso ponía a la vez la vara muy alta. Había que llamar a un peso pesado, importante ¿Y quién mejor que el Negro Medina? Con él yo había tocado durante un par de años en un trío donde hacíamos temas de Pappo´s Blues, Manal y, sobre todo, de Aeroblues, bandas que él integró en los 70. El Negro se copó al toque. Salió de la casa y se fue caminando en plena pandemia, cuando no había otra, por Morón, a un estudio, grabó y mandó. Yo en la marchita aproveché y toqué la batería.

Después de las grabaciones originales, con el tiempo empezamos a mejorar un poco el audio. Y básicamente, porque también estaba Medina y había que estar a la altura. Gustavo «Fosforo» García (cofundador de la histórica banda Pez) tocó el bajo. La viola y los arreglos los hizo Matías Juanatey, que es bandoneonista y musicazo; un crack.

-Seguís tirando nombres de las ligas mayores y siguen pasando los meses ¿Qué más grabaron?

En agosto era el himno a San Martín, ahí lo llamé a Juan Pablo Fernández (también ex Pequeña Orquesta Reincidentes y actual Acorazado Potemkin) que lo cantó maravillosamente. Andrea Ceresole grabó el bajo, Juan Ravioli los teclados y en guitarra y arreglos estuvo Saúl Díaz de Vivar.

Nos quedan pendientes canciones. En la «Marcha de San Lorenzo» iba a estar Cubero y al final no pudo. Pero ya la grabamos, así como «Evita Capitana». Ambas van a salir en próxima publicación. Después vienen el «Himno a Sarmiento» y la «Marcha de Malvinas», que están en carpeta junto con dos más para llegar a diez y sacar el disco. Quiero hacerlo porque creo que esta música y estas letras nos definen en cuanto historia pero también nos proyectan al futuro. Defender la belleza es, de alguna manera, nuestra militancia: Unidos o dominados, también en defensa de la belleza.

Fuente: Télam