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28/4/2020 – Audiencia en teleconferencia con el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires y las cámaras ADEBA, ABA, ABE y ABAPPRA.  
De izq. a der. José Giorgetti, Sergio Palazzo, Alejandra Estoup y Eduardo Berrozp
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La información institucional de la Asociación Bancaria se refleja cotidianamente durante los últimos años en nuestra página www.bancariabancario.com.ar, nuestros comunicados se distribuyen vía las diversas redes, y, lo sabido, como sucede en el mundo la edición en papel retrocede. Veníamos con ediciones anuario de Bancarios, que iban de enero a enero por el inicio y cierre de las difíciles negociaciones salariales en un contexto inestable, de crisis económica y financiera producto del gobierno del desastre que culminó el 15 de diciembre del año pasado.

El 31 de enero de 2020, nos golpeó y enlutó el asesinato brutal de nuestro compañero Germán Chávez durante un asalto al Banco Nación de Isidro Casanova –Gran Buenos Aires–. Ese día estaba previsto el cierre de la edición correspondiente a 2019. Lo suspendimos acompañando el luto de la familia de Germán y decidimos postergar la publicación para el 31 de marzo, día en que debía reunirse nuestro Consejo Directivo Nacional.

Durante el mes de febrero nuestra prensa estuvo centrada en la exigencia de Justicia para Germán. Volvió a primer lugar el reclamo de mayor Seguridad.

El 3 de marzo se confirmó el primer caso de contagio de Coronavirus –Covid-19– en nuestro país. Tras las primeras medidas el 12 de marzo el Presidente Alberto Fernández establece en un Decreto nuevas medidas, amplía la emergencia sanitaria, prohíbe encuentros de más de 200 personas.

El 19 de marzo se decreta el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio. El Secretariado Nacional debió suspender la reunión del Consejo Directivo. Ello postergó nuevamente nuestra publicación.

Nuestro accionar gremial, y nuestra prensa, están orientados a garantizar la mayor prevención posible y el mejor funcionamiento en nuestra actividad, sin eludir el reclamo de las medidas de fondo que exige la catástrofe que vivimos. A esta cuestión se refiere el Editorial de nuestro Secretario General,  Sergio Palazzo.

Esta edición digital es seguramente demasiado extensa, pero nos debemos un extracto de hechos centrales de nuestra actividad. Pedimos pues un esfuerzo al lector.

YA NADA SERÁ COMO ANTES

Como muchos* llegamos a la conclusión que en la crisis que vivimos, a raíz de la propagación del Covid-19, está el inicio de una nueva era en el mundo. No sabemos cuándo saldremos, cuándo se encontrará la vacuna y los tratamientos, cómo superaremos el crack económico social.

Si sabemos que ya nada será como antes. Que, además, no se puede desdeñar lo imprevisible. O lo que estimamos poco probable.

Que de ninguna manera, como ha sucedido por lo que se empieza a saber, se puede especular con la atención a la salud, dejar venir las mutaciones de los virus para que encontrar el remedio sea un negocio. Que no se puede “ajustar” en alimentos y servicios públicos, como la salud, para sostener modelos económicos de todas formas inviables como el de este capitalismo salvaje que sufrimos. Ese que impone  decidir  a quién se “descarta”, a quién se cura, a quién se deja morir sin asistencia suficiente; ése que no resuelve la necesidad de vivienda digna y ciudades viables imponiendo el hacinamiento que potencia la pandemia.

Sin embargo poderosos intereses insisten en lo que es evidente hay que cambiar: el modelo de “vida” basado en la exclusión de miles de millones de mujeres y hombres  vigente en nuestro mundo.

Ese cambio no lo podemos dejar en manos de los grandes conglomerados  financieros, que pretenden encubrirse en esa entelequia denominada “mercado”. No desdeñemos, pues, tampoco lo previsible.

Como se ha dicho, la cuarentena, el quedarse en casa, ha potenciado, expandido, la nueva “realidad” producto de la innovación tecnológica, la digitalización, que –como es habitual–controlan las grandes corporaciones económicas.

Como experimentamos, casi primero en la actividad financiera, lo mismo que en los medios de difusión, la inteligencia artificial, las máquinas inteligentes, internet, ya venían cambiando nuestra realidad, nuestra forma de trabajar, nuestra forma de relacionarnos.

Como también sabemos, el paradigma empresario predominante se basa en “minimizar costos, maximizar beneficios” aunque más tarde, a la “larga” –como esta crisis lo demuestra– resulte perjudicial para todos, incluidas claro, las empresas. No es un secreto para nadie que los bancos en base a la innovación tecnológica vienen, siempre, proyectando reducir costos laborales. Si ya lo estaban haciendo con la digitalización de la organización del trabajo, con mayor empeño lo están planificando en estos momentos de inexcusable digitalización de la sociedad.

Si queremos hacer realidad nuestras mejores esperanzas, como humanos y como trabajadores, protagonistas centrales de la actividad económica, debemos ocuparnos de esto: ese paradigma empresario, la organización del trabajo, las formas y metas de producción, de desarrollo, de distribución de la “riqueza”, de planeamiento ecológico de nuestro “hábitat”, con viviendas dignas, ciudades viables y protección de la naturaleza, deben cambiar para que no haya descartables, para bien de todos, no sólo de algunos.

10 de mayo de 2020

Eduardo Berrozpe
Secretario Nacional de Prensa

* Los muchos nos inspiramos en los análisis del excelente historiador Eric Hosbawn.